PRIMER DESCUBRIMIENTO
El día en que una joven llegó
al lugar en el momento preciso
Escuchar el testimonio de una
anciana la llevó a encontrar una verdad sin buscarla
Observar
lo que ocurre a nuestro alrededor nos hace descubrir muchas cosas, como la voz
de alguien que quizás nunca fue escuchado. La anciana Justina Apaza le dio la
verdad a Luciana, una a la que ella ni se acercaba, pero terminó por brindarle
un nuevo concepto de lo que son los asilos. San Vicente de Paul no es como
todos pensaban, ya que en vez de dar a las ancianas días felices les da una
gran tristeza por el maltrato que sufren.
Un
nuevo objetivo se presentaba para los estudiantes de periodismo, tendrían que
buscar una realidad latente para luego plasmarla en un reportaje, Luciana no
sabía cuál sería su tema pero sentía que debía ser algo que nos llame a la
reflexión. Esa tarde recorrió muchas calles hasta que vio el conocido asilo San
Vicente de Paul, se aventuró a inmiscuirse ahí, pero se encontró con la primera
respuesta negativa, “Necesita un permiso para entrar y la directora no la puede
atender en este momento” le dijo una de las auxiliares.
Fueron
dos días más en los que recibía la misma respuesta hasta que en una cuarta
oportunidad logró hablar con la directora Lucila Cabana, no la tendió en su
oficina, apenas se acercó a la puerta y con una actitud de fastidio le dijo:
dígame señorita, ya son varios días, ¿Qué quiere?”, Luciana nunca se imaginó
que una persona que se encarga de este tipo de instituciones sería tan poco
cortés. Terminó la conversación y no se pudo llegar a nada ya que la directora
tenía la idea clara que no la dejaría pasar, “No podrá ingresar ya que ustedes
no ayudan al asilo, yo por qué la tendría que ayudar en su trabajo” dijo la
directora mientras se retiraba como si hubiera ganado una batalla, mientras
Luciana resignada al máximo miró su reloj.
Ya
eran las 18:00 horas y tenía que regresar a su casa, cuando vio a la anciana
Justina Apaza acercarse lentamente a la puerta, “Déjenme salir, abran la reja
por favor” exclamaba la anciana al ver que como siempre la reja estaba con
candado y nadie vendría a ayudarla. Al ver el molesto de la anciana, Luciana le
preguntó por qué no la dejaban salir, y se encontró con la respuesta que la
enfrentaría a una verdad ignorada. “No quieren que hable con nadie porque me
quejaría del maltrato que nos da la directora y auxiliares”, dijo resignada
Justina.
Al
escuchar esto Luciana, quiso obtener mayor información de esta acusación tan
grave que estaba haciendo Justina y lo que le pudo decir fue que no les daban
de comer, las querían tener dormidas todo el día y que la única que la trataba
bien era una de las voluntarias que especialmente se había encariñado con ella.
Luciana ya no podía dejar las cosas así, ya que ella había sido testigo además
del maltrato de la directora.
No
pudo esperar e hizo llamar inmediatamente a la directora, esta vez sí salió
rápido y apenas se acerba la señora Lucila, Justina escapó; “señorita no
insista, no va entrar”, le dijo segura a Luciana, quién con una voz muy fuerte
le dijo: “está bien señora, igual yo ya tengo una foto suya y voy a hablar con
los medios acerca del maltrato que usted comete contra las ancianas”, y se
retiró lentamente mientras observaba la sorpresiva reacción de la directora.
Era
un susto el que Luciana le quería dar a la directora y con su actitud pudo
confirmar que era verdad lo que le había dicho Justina, se estaba cometiendo un
maltrato y al hacer su pronto trabajo sabía que podría conseguir una
verificación por parte de instituciones que defienden los derecho de los
ancianos para que este maltrato no se siga dando y puedan pasar el tiempo que
les quede de vida de una manera tranquila y con paz.
Justina Apaza (91) - Interna asilo San Vicente de Paul
Asilo San Vicente de Paul



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