jueves, 16 de junio de 2016

LENGUAJE CORPORAL

La maravilla de encontrarse a uno mismo
El baile la mayor pasión y el mayor refugio de una joven

Todos tenemos una razón de ser, algo por lo que existimos y con lo que Dios nos trajo a este mundo para hacer cosas maravillosas y enseñarles a los demás. En cada uno está descubrir nuestro don y cuando lo encontramos debemos darle todo de nosotros, que maravilla desarrollarlo. Es lo que le pasó a Luciana, pudo descubrirlo, su amor por el baile cada día es más grande y al fin siente que es ella misma.

Desde que era muy pequeña pudo destacarse entre los demás como una buena bailarina, cada actuación era un momento ansiado por ella porque era algo que disfrutaba mucho. Poco a poco se fue dando cuenta del talento que tenía y quería aprender más, también quería que los demás la vieran brillar. Pronto al escuchar muchos halagos de la gente que la miraba quería ser mejor, necesitaba un nuevo espacio para practicar y ser la mejor.

Con la venta de una casa antigua que le pertenecía a la familia de su padre, trajeron muebles antiguos y entre ellos estaba un espejo muy grande que fue puesto en su sala. Pronto se volvería en su más leal compañero, aquel que la vería fallar y crecer también. Cada vez que se acercaba una nueva presentación en el colegio, Luciana volvía con muchas ganas a practicar frente a su espejo los nuevos pasos para perfeccionarlos.

Hasta que un día se presentó se mayor oportunidad, su tía abriría una academia de baile y ella podría asistir de manera gratuita. Fue muy emocionante participar de la academia pero lo maravilloso sería conocer a su profesor de baile que vio un gran talento en ella y la invitó a participar de un grupo profesional de baile que él manejaba. Luciana de inmediato acepto y desde el primer momento supo que por fin estaba en el lugar correcto.

Fueron los mejores meses de su vida, compartió esa gran pasión que tenía por el baile, ahí ya no tenía que hablar porque bastaba solo con su lenguaje corporal para saber todo lo que sentía. Su esencia se plasma en el baile, donde puede refugiar cada una de sus emociones y liberarse a la vez para salir un momento de esa realidad que la consume. Compartir con personas que entienden de tus pasiones es lo mejor de este mundo y solo espera bailar hasta los últimos momentos de su vida.

Lastimosamente ya que se acababan las vacaciones, Luciana tenía que regresar al colegio y sus papas querían que se dedique solo al estudio así que tuvo que dejar a su grupo. El momento más frustrante que vivió, el único que quisiera retroceder para cambiar, pero también sabe y es consciente de que por algo pasan las cosas. Desde ese momento tuvo que practicar sola y más a fondo en su espejo con la esperanza de algún día regresar a lo suyo y mostrar su talento.


Quizás para muchos sea un talento desperdiciado pero para ella no ya que ella no baila para ser la mejor, ella baila para ser ella misma. Nuestros talentos deben ser desarrollados y con tal que uno se siente feliz y liberado podremos sentirnos dichosos. Ella tiene mucho camino por recorrer y sabe que a donde vaya el baile la acompañará y la hará levantarse de cualquier situación que enfrente.

                                      Luciana en su primera presentación en un quinceañero

                                             Presentación de su drill en el estadio Melgar

                                                Flashmob en Parque Lambramani



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