jueves, 16 de junio de 2016

“HASTA PUEDO MORIR AHÍ”

Señora asustada por accidente ocurrido ante sus propios ojos
Las calles están llenas de infracciones que se pueden ocasionar tragedias

Las calles a veces pueden mostrarnos escenas que sólo pensábamos ver en películas, nunca podremos saber que de nuevo veremos en la calle al salir de nuestro hogar. La señora Vilma Villa todas las tardes sale por su barrio para realizar alguna compra o dialogar con algún vecino. No imaginó tener que presenciar un lastimoso incidente ocurrido en la esquina de su casa.

Desde hace mucho los vecinos la calle Melgar se quejan por el uso de las veredas como estacionamiento, las que cuentan con señalizaciones amarrillas para prohibir precisamente que se estacionen. Vilma siempre había ignorado que los carros se estacionen ahí pero esta tarde al ver de su ventana un par de vehículos estacionados sintió mucha molestia. Mientras observaba la calle escuchó la voz de su hija Miranda que la llamaba para pedirle que por favor vaya a la tienda, cosa que le gustaba mucho hacer.

Eran las 19 horas del domingo 29 de mayo cuando la señora Vilma salió de su casa para dirigirse a la tienda de abarrotes más cercana en busca de víveres para su hogar. Como siempre se persignó y encomendó a Dios antes de salir, las veredas tenían poca gente circulando, las pistas retumbaban de carros circulando en diferentes direcciones, un farol daba sus últimos parpadeos, un anciano se acercaba con su perro.

La señora Vilma se cruzó con el señor y en señal de educación le hizo una reverencia con la cabeza, el señor sonrío. Mientras Vilma bajaba en dirección a la tienda, ya a medio camino, sintió un fuerte impacto proveniente de la esquina de Melgar, la dirección a la que iba el anciano; volteó rápidamente y pudo ver el penoso suceso. El anciano se encontraba tirado en medio de la pista, su perro parado al costado y dos carros destrozados.

Un conductor que iba a voltear por la esquina donde se encontraba cruzando el anciano, por la velocidad que empleaba no se dio cuenta de que un vehículo se encontraba estacionado en la calle Melgar al borde de la esquina y este le impidió voltear, ocasionando el choque y un posterior impulso que lo llevaría a empujar al anciano con su perro. Fue una escena devastadora que trajo a la rápida llegada de las autoridades.

Vilma no sabía el nombre ni los datos del anciano pero sabía que debía vivir por la zona ya que antes lo había visto. Un oficial se le acercó y le preguntó si sabía cómo había ocurrido el accidente y ella le dijo que definitivamente era por culpa del carro que estaba estacionado en un lugar prohibido. Las autoridades buscaron rápidamente al dueño del carro mientras levantaban al anciano que afortunadamente no tenía daños graves, pero estaba adolorido.


La policía encontró al dueño del vehículo estacionado que era nada menos que un oficial de la DIVINCRI que había deja su auto “solo por un momento”. Cómo era un oficial, los otros policías no le hicieron nada y se retiraron de la zona dejando al anciano regresarse solo a su casa. No sufrió graves lesiones pero trajo la preocupación de todos los vecinos y especialmente de Vilma que ahora temé a esta descuidada esquina.

                                                               Esquina del accidente


                                              Calle Melgar llena de vehículos estacionados


                                         Día del accidente en la calle Melgar



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