“HASTA PUEDO MORIR AHÍ”
Señora
asustada por accidente ocurrido ante sus propios ojos
Las
calles están llenas de infracciones que se pueden ocasionar tragedias
Las
calles a veces pueden mostrarnos escenas que sólo pensábamos ver en películas,
nunca podremos saber que de nuevo veremos en la calle al salir de nuestro
hogar. La señora Vilma Villa todas las tardes sale por su barrio para realizar
alguna compra o dialogar con algún vecino. No imaginó tener que presenciar un
lastimoso incidente ocurrido en la esquina de su casa.
Desde
hace mucho los vecinos la calle Melgar se quejan por el uso de las veredas como
estacionamiento, las que cuentan con señalizaciones amarrillas para prohibir
precisamente que se estacionen. Vilma siempre había ignorado que los carros se
estacionen ahí pero esta tarde al ver de su ventana un par de vehículos
estacionados sintió mucha molestia. Mientras observaba la calle escuchó la voz
de su hija Miranda que la llamaba para pedirle que por favor vaya a la tienda,
cosa que le gustaba mucho hacer.
Eran
las 19 horas del domingo 29 de mayo cuando la señora Vilma salió de su casa
para dirigirse a la tienda de abarrotes más cercana en busca de víveres para su
hogar. Como siempre se persignó y encomendó a Dios antes de salir, las veredas
tenían poca gente circulando, las pistas retumbaban de carros circulando en
diferentes direcciones, un farol daba sus últimos parpadeos, un anciano se
acercaba con su perro.
La
señora Vilma se cruzó con el señor y en señal de educación le hizo una
reverencia con la cabeza, el señor sonrío. Mientras Vilma bajaba en dirección a
la tienda, ya a medio camino, sintió un fuerte impacto proveniente de la
esquina de Melgar, la dirección a la que iba el anciano; volteó rápidamente y
pudo ver el penoso suceso. El anciano se encontraba tirado en medio de la
pista, su perro parado al costado y dos carros destrozados.
Un
conductor que iba a voltear por la esquina donde se encontraba cruzando el
anciano, por la velocidad que empleaba no se dio cuenta de que un vehículo se
encontraba estacionado en la calle Melgar al borde de la esquina y este le
impidió voltear, ocasionando el choque y un posterior impulso que lo llevaría a
empujar al anciano con su perro. Fue una escena devastadora que trajo a la rápida
llegada de las autoridades.
Vilma
no sabía el nombre ni los datos del anciano pero sabía que debía vivir por la
zona ya que antes lo había visto. Un oficial se le acercó y le preguntó si
sabía cómo había ocurrido el accidente y ella le dijo que definitivamente era
por culpa del carro que estaba estacionado en un lugar prohibido. Las
autoridades buscaron rápidamente al dueño del carro mientras levantaban al
anciano que afortunadamente no tenía daños graves, pero estaba adolorido.
La
policía encontró al dueño del vehículo estacionado que era nada menos que un
oficial de la DIVINCRI que había deja su auto “solo por un momento”. Cómo era
un oficial, los otros policías no le hicieron nada y se retiraron de la zona
dejando al anciano regresarse solo a su casa. No sufrió graves lesiones pero
trajo la preocupación de todos los vecinos y especialmente de Vilma que ahora
temé a esta descuidada esquina.
Calle Melgar llena de vehículos estacionados
Día del accidente en la calle Melgar



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