miércoles, 21 de diciembre de 2016

LA RELEVANCIA SOCIAL

La gente busca información para satisfacer una amplia variedad de necesidades. Una de las es la de conocer las acciones y omisiones de sus gobernantes, legisladores, jueves y militares, de los comerciantes e industriales que dominan el sector económico de la nación, de los banqueros que tienen en sus manos el dinero de miles de familias y empresas y, en general, de las personas que participan de alguna manera en el manejo de los destinos de su ciudad o su país.

El público quiere saber qué pasa con sus impuestos, a dónde va a parar el dinero de las privatizaciones y de las bonanzas, y cómo está cuidando el Estado los recursos naturales; quiere enterarse sobre la integridad moral de sus gobernantes, si tienen relaciones con narcotraficantes o mafias del juego y el contrabando y, sobre todo, quiere saber quién lo engaña. Al mismo tiempo, el lector busca chismes en el periódico para satisfacer su curiosidad personal sobre la vida privada de artistas, comediantes, grandes empresarios, deportistas y delincuentes famosos.

En su correspondencia, y a través del contacto diario con el mundo que lo rodea, usted se encuentra con una mezcla de denuncias que se relacionan con estas dos grandes expectativas de los lectores. Si se trata de una pista sobre un presunto desfalco que ha ocurrido en una empresa pública, no hay duda de que es un tema importante que sus lectores quieren conocer. Pero hay otros casos que obligan a reflexionar sobre la legitimidad del interés público, son casos que generalmente surgen:

-          - Cuando la conducta que se pone bajo escrutinio es parte de la vida privada de la persona.
-    - Cuando la falla descubierta no quebranta ningún ordenamiento jurídico, sino desafía la moral o las buenas costumbres.

¿Sería para usted motivo de indagación la homosexualidad de un ministro o la promiscuidad de una gobernadora? ¿Se dedicaría usted varias semanas a seguir a un candidato presidencial para saber si es fiel o infiel, como lo hizo The Miami Heral con Gary Hart en 1987? ¿Escarbaría usted en el recipiente de la basura de la persona que investiga?

La búsqueda de respuestas a estas interrogantes conduce a una larga controversia limítrofe entre la noción de privacidad y vida púbica. Es un debate que trata de resolver qué actividades de la gente pública y los ciudadanos comunes pueden ser objeto de investigación por parte de los periodistas. A juzgar por el abundante material que se ha publicado sobre el tema, se trata de un atolladero profesional donde nadie tiene la última palabra. Cada teoría tiene su crítico y cada crítico, su rival.



4 comentarios:

  1. Ya estamos en la era de la información no dejará de ser necesaria

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  2. con las nuevas tecnologías es difícil tener una vida privada.

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  3. El sensacionalismo es el pan de cada día de los medios de comunicación y nosotros como consumidores vivimos felices con la "información" que nos brindan

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Black Heart