LA RELEVANCIA SOCIAL
La
gente busca información para satisfacer una amplia variedad de necesidades. Una
de las es la de conocer las acciones y omisiones de sus gobernantes,
legisladores, jueves y militares, de los comerciantes e industriales que
dominan el sector económico de la nación, de los banqueros que tienen en sus
manos el dinero de miles de familias y empresas y, en general, de las personas
que participan de alguna manera en el manejo de los destinos de su ciudad o su
país.
El
público quiere saber qué pasa con sus impuestos, a dónde va a parar el dinero
de las privatizaciones y de las bonanzas, y cómo está cuidando el Estado los
recursos naturales; quiere enterarse sobre la integridad moral de sus
gobernantes, si tienen relaciones con narcotraficantes o mafias del juego y el
contrabando y, sobre todo, quiere saber quién lo engaña. Al mismo tiempo, el
lector busca chismes en el periódico para satisfacer su curiosidad personal
sobre la vida privada de artistas, comediantes, grandes empresarios, deportistas
y delincuentes famosos.
En
su correspondencia, y a través del contacto diario con el mundo que lo rodea,
usted se encuentra con una mezcla de denuncias que se relacionan con estas dos
grandes expectativas de los lectores. Si se trata de una pista sobre un
presunto desfalco que ha ocurrido en una empresa pública, no hay duda de que es
un tema importante que sus lectores quieren conocer. Pero hay otros casos que
obligan a reflexionar sobre la legitimidad del interés público, son casos que
generalmente surgen:
- - Cuando la conducta que
se pone bajo escrutinio es parte de la vida privada de la persona.
- - Cuando la falla
descubierta no quebranta ningún ordenamiento jurídico, sino desafía la moral o
las buenas costumbres.
¿Sería
para usted motivo de indagación la homosexualidad de un ministro o la
promiscuidad de una gobernadora? ¿Se dedicaría usted varias semanas a seguir a
un candidato presidencial para saber si es fiel o infiel, como lo hizo The
Miami Heral con Gary Hart en 1987? ¿Escarbaría usted en el recipiente de la
basura de la persona que investiga?
La
búsqueda de respuestas a estas interrogantes conduce a una larga controversia
limítrofe entre la noción de privacidad y vida púbica. Es un debate que trata
de resolver qué actividades de la gente pública y los ciudadanos comunes pueden
ser objeto de investigación por parte de los periodistas. A juzgar por el
abundante material que se ha publicado sobre el tema, se trata de un atolladero
profesional donde nadie tiene la última palabra. Cada teoría tiene su crítico y
cada crítico, su rival.

Ya estamos en la era de la información no dejará de ser necesaria
ResponderEliminarRespetemos la privacidad de todos
ResponderEliminarcon las nuevas tecnologías es difícil tener una vida privada.
ResponderEliminarEl sensacionalismo es el pan de cada día de los medios de comunicación y nosotros como consumidores vivimos felices con la "información" que nos brindan
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